Ir a los planes

Alejandro Castro

Yo no me mudé acá. Yo soy de acá.

Mi papá vivía del transporte de mercancía en La Unión, a hora y media al oriente de Medellín, y yo empecé a acompañarlo a los trece años. Cargas que tenían que estar en un sitio a una hora, y estaban. Esa es la única lección de verdad en este trabajo, y a mí me llegó diez años antes de necesitarla.

Lo demás fue accidente. A los diecisiete un tío mío empezó a venir desde Orlando y alguien tenía que atenderlo. Aprendí inglés porque él no hablaba español y no había por dónde más. Para finales de ese año ya había entendido que mostrarle una buena semana a un extranjero era algo por lo que a uno le pagan.

Así que me fui para la costa y lo hice tres años. Después volví, en 2022, y no he hecho otra cosa desde entonces.

Tengo veintitrés años. Eso es un problema, o son diez años trabajando y seis atendiendo gente, según lo que estés contando.

En lo que de verdad soy bueno

Para el segundo día ya nadie me pide permiso para nada. Abren la nevera, cambian el plan, lo tratan como si fuera la casa de ellos. Esa es la parte en la que soy bueno, y es la única que no está en la lista de precios.

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